25 oct. 2009



Eres pequeño como una estrella fugaz, como el universo antes de estallar. Vuelas como la risa, como el diente de león. Si yo te miento, tú lo haces mejor. Ahora dime qué te han de ofrecer las tardes perdidas, tu sangre en mi piel, la casa cansada, la manta en el sofá, la tele encendida, las ganas de llorar. Y ahora dime qué te van a dar la paz en tu vientre, la calma del mar, gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá, la brasa encendida, las ganas de matar. Eres la copa rota, el mar en que me adentro, viento que susurra, el tálamo desecho, ácido en mis ojos, el café de mis mañanas, la mano en el sexo, el rumor de batalla.